sábado, 19 de septiembre de 2015

Digo ''no''.


Hace unas horas he presenciado —en mera calidad de observadora— una larga discusión en un grupo literario de Facebook, y tras leer muchas de las varias opiniones en las que se dividieron los miembros del grupo, la pregunta sobre si tengo derecho a llamarme a mi misma escritora no deja de rondarme la mente.

La discusión dio comienzo con la aparentemente sencilla cuestión de si alguien que no ha publicado nunca un libro es escritor, y desde ahí surgieron tantos otros temas relacionados que terminé por perderle el hilo y dejé de prestarle atención, pero seguí con el gusanillo detrás de la oreja.

No quería darle importancia al asunto, solo era otra discusión estúpida en Facebook, y aún así la molestia se negaba a desaparecer.

Leí palabras como ''fraude'', ''ilusos'' o ''aficionados'', y esto iba dirigido a aquellos que nunca habían publicado su libro en físico, a los que subían sus historias a internet y a los que directamente no compartían ninguno de sus escritos. A estos los crucificaban.

Bueno, estoy molesta.

Nunca he publicado un libro. Nunca he probado la euforia que debe producir tener mi propio libro en las manos, pero no por eso me siento menos escritora o un fraude. Llevo muchos años publicando historias por internet; en un principio fueron fanfics de Harry Potter bastante mal escrito,  hoy en día son mis historias originales que reflejan la experienca ganada, el esfuerzo por mejorar, y no puedo entender el porqué mis historias son menos auténticas que aquellas que acaparan estantes en las librerías.

¿Debo aceptar que alguien me diga que no soy escritora por el simple hecho de no tener mi libro en físico o por no haber llamado la atención de una gran editorial en plataformas con miles y miles de aspirantes? Yo digo que no.

No aceptaré que alguien me diga que todo el esfuerzo que hago por escribir una buena historia , con buena trama y buenos personajes no me convierte en escritora.

No aceptaré que alguien menosprecie las tardes llenas de café, las noches en velas, o todas las aspirinas que a veces conlleva superar un desafío que surge de repente en la trama.

No aceptaré que alguien se burle de la historia que con tanto cariño escribo solo por no estar impresa o por no llevar el nombre de una gran editorial.

No aceptaré que nadie menosprecie a mis lectores, que tan fielmente me dan su apoyo.

No aceptaré que nadie menosprecie mi sueño.

No aceptaré que nadie me diga que no tengo el derecho a llamarme escritora, aunque no compartiera mis historias, aunque nadie me leyera.


Digo ''no''.

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